jueves, 2 de julio de 2015

El acampe QOPIWINI está rodeado por la policía

Desde la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) nos comunicamos con Félix Díaz, qarashe de la comunidad Qom Potae Napocna Navogoh, La Primavera, quien nos informó que alrededor de las 4 de la mañana la Policía Federal cercó la zona del acampe, ante la inminencia de un nuevo corte de la avenida 9 de julio. Por RNMA

"Mucha gente corta la calle, pero a nosotros no nos permiten porque somos indígenas. Estamos rodeados de policía, hubo un intento de desalojo. Desde las 4 de la mañana están intimidando, nosotros solamente queremos desde hace 5 meses que la Presidenta nos atienda, para poder volvernos a casa con una respuesta concreta, dijo Félix Díaz en entrevista con la RNMA.
El operativo despliega 15 camionetas con efectivos policiales, un colectivo para detenidos y 10 motos, ademas de perros.


Desde el 14 de febrero de este año, 4 naciones originarias formoseñas (Qom-Pilagá-Wichí-Nivaclé) acampan en la intersección de Avenida de Mayo y 9 de Julio, en lo que se denomina acampe QOPIWINI, a la espera de ser recibidos por la presidenta Cristina Fernández.

Contacto: Felix Díaz 15-3019-5014

miércoles, 24 de junio de 2015

El genocida Milani no se puede ir así nomás para no complicarles la campaña electoral. Tiene que rendir cuentas.

El genocida Milani no se puede ir así nomás para no complicarles la campaña electoral. Tiene que rendir cuentas.

Alguien tiene que pagar por haber encubierto a un genocida. Hay que ir a fondo con el Caso Ledo.

Nilda Garré y Cristina Kirchner tienen que explicar por qué llevaron un genocida al frente del Ejército.

La Presidenta tiene que explicar porqué le dieron a Milani un alto presupuesto, numerosos agentes y alta tecnología para espiar.

Zanini ya está jugando fuerte en la campaña electoral:
“rajemos a Milani, así los progres sólo tienen que tragar el sapo de Scioli”

Lo importante ahora es que la justicia actúe con rapidez y se cumpla el pedido de indagatoria que hizo el fiscal Brito.

No vamos a bajar los brazos hasta saber qué hicieron Milani y sus compinches con el conscripto Alberto Agapito Ledo.

Este gobierno está manchado con la desaparición de Jorge Julio López y
el encubrimiento del secuestro de Alberto Agapito Ledo.

Alguien tendrá que hacerse responsable por haber promovido el ascenso a jefe del Ejército de un genocida como Milani.

Basta de vender falsas imágenes progresistas en el exterior, usando a las embajadas para comprar periodistas y medios.

martes, 9 de junio de 2015

Los desaparecidos de la cementera

Avance en la investigación sobre la responsabilidad de Loma Negra en delitos de lesa humanidad

El fiscal Walter Romero pidió indagatorias de 18 personas. Entre ellos, los jefes militares de la zona y personal civil de Inteligencia infiltrado en la empresa. Se investiga el secuestro de seis trabajadores el 20 de julio de 1976.

 Por Alejandra Dandan


“Nos llevaron de Loma Negra directo a la cárcel de Azul”, declaró Eustorgio Rodolfo Arenzo ante la Justicia de Instrucción. También llevaron a esa cárcel a otros tres compañeros de la cementera de los Fortabat. “Nos encontramos en la puerta. Entramos a una sala grande, estaban todos con armas largas, eran penitenciarios. No había ningún militar. Había una oficina y nos ponen a los seis contra la pared con las manos levantadas para revisarnos. En ese momento sale el jefe de la cárcel, lo agarra a Peralta y le dice: ¿vos sos Pichirica? Y lo lleva para adentro y le pregunta qué había pasado. Peralta le cuenta que no podían enchufar una bolsa, que habían pedido hablar con el jefe de personal para arreglar el problema y se negó al pedido y nos denunció al Ejército. Entonces el jefe de la cárcel le dice: “Vos sabés que tenemos orden de matarlos, directamente Loma Negra dio orden de matarlos”.

Este es uno de los nuevos testimonios que se agregaron en la causa sobre la responsabilidad de la empresa Loma Negra en violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. Al concluir el juicio oral por el secuestro y asesinato del abogado laboralista Carlos Moreno, el Tribunal Oral ordenó una investigación más amplia sobre la empresa. El expediente sumó nuevas víctimas. Además de Moreno, el fiscal Walter Romero de Azul investiga el secuestro de seis trabajadores detenidos el 20 de julio de 1976. Romero pidió al juez federal de Azul Martín Bava indagatorias de 18 personas por estos casos. Entre ellos, a los jefes militares de la zona, como el entonces teniente Ignacio Aníbal Verdura, jefe de la guarnición militar de Olavarría, pero también sobre personal civil de Inteligencia infiltrado en la empresa. En tanto, el fiscal dejó dicho en el escrito que también deberían ser convocadas las personas más emblemáticas de la cementera, como Amalia Lacroze de Fortabat, Ernesto Cladera y Bernardo Miretzky, responsables del área de personal y ejecutivos que fallecieron y “por lo tanto la responsabilidad penal a su respecto se encuentra extinguida”.

Para la fiscalía, el cúmulo de documentos permite sostener como hipótesis la responsabilidad de Loma Negra en estos hechos. “Sin hesitación alguna –sostiene– (se puede decir que) los responsables de la empresa solicitaron a sus socios en el poder tanto la eliminación física de Carlos Alberto Moreno como también la detención de los obreros y del abogado Mario Gubitosi, quien salvó su vida al exiliarse durante largos años en el exterior.” En su teoría señala que “la empresa Loma Negra tenía un especial interés en la reducción de los conflictos gremiales debido a los costos que debía afrontar para el pago de los reclamos laborales, como también el resto de las constancias permiten afirmar que la empresa constituía uno de los soportes empresariales que contribuyeron al mantenimiento de la dictadura”.

Esa conclusión que aún debe evaluar el juez federal Bava es uno de los aportes más singulares a la causa. Es la línea de argumentos que impulsan las querellas, entre otras los hijos de Moreno y su viuda. Una línea que se intuye en cada una de las causas que trabajan la dimensión económica de la dictadura. Pero el mérito aquí es haber llegado al pedido de indagatorias con los papeles bajo el brazo.
Los documentos

Uno de esos papeles es el informe varias veces mencionado en este diario de la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero de la Procuración. “A pedido del Ministerio Público, la Ofinec realizó un relevamiento de los 118 libros contables de la empresa Loma Negra que se encuentran en esta fiscalía correspondientes al período 1975-1983.” El escrito hizo hincapié en la evolución de los ejercicios contables y la rentabilidad y costo laboral.

El estudio demuestra que entre el 1º de abril de 1975 y el 31 de marzo de 1976 se registró el nivel más alto de participación de los trabajadores en los ingresos de la empresa, llegando al 19 por ciento. A partir del ejercicio siguiente esa participación cayó abruptamente, hasta alcanar el 9 el 31 de marzo de 1983. “Esta abrupta caída de los ingresos de los trabajadores, que se ve reflejada en los estados contables al analizar el costo laboral en comparación con los ingresos facturados, es la que permite un incremento de la ganancia empresaria”. Durante ese período, “la facturación de la empresa aumenta en forma sostenida”, pero no es acompañado por un incremento de costos general ni laboral. Sobre la cuenta que preveía las indemnizaciones agrega que “se observa la abrupta caída en el importe reservado a partir del año 1976”, del orden de un 72 por ciento, y vuelve a caer durante los dos períodos siguientes “es decir, aquel en el que ocurrió el asesinato del abogado laboralista que llevaba a cabo los juicios contra la empresa Loma Negra SA”.

La causa sumó otros documentos. Entre ellos, y a modo de muestra, dos expedientes laborales judicializados que se pudieron rescatar. En ellos puede verse qué fue pasando con ellos. Y el pase de abogados mientras caían los que los iniciaron, atemorizados, secuestrados o asesinados. Otra de las novedades es la voz en primera persona en la causa de los ex secuestrados que se acercaron finalmente a la instrucción.
Los testimonios

Leonardo Roberto Crespo trabajaba en Loma Negra y era parte de la Asociación Obrera Minera argentina (AOMA). “Don Alfredo –declaró– siempre tuvo buena relación con los militares del regimiento que concurrían a los actos y las fiestas de Loma Negra.” Antes del 24 de marzo, el gremio y los delegados tenían buen diálogo con la empresa. Crespo no se acuerda, de hecho, de medidas de fuerza. “El 24 de marzo se enrareció el clima porque prácticamente en lo gremial no nos atendían, por ahí sí en la parte social (... pero después) directamente no nos atendía porque la línea bajaba de los militares.”

Bajo ese clima “enrarecido”, la empresa hizo avances que significaron “un notable retroceso en las condiciones de trabajo y reportaron a Loma Negra enormes ganancias”, señala la fiscalía. En 1977, cambió “unilateralmente el Convenio Colectivo” de trabajo “que teníamos en cuanto a la parte salarial”, dijo Crespo. “Cambió la categoría, a algunos les rebajó y a otros aumentó. Nos sacó conquistas económicas, como adicionales dentro de las ocho horas. O teníamos dos horas de premio por realizar algún agregado de trabajo.”

Otro testimonio clave fue el de Roberto Omar Gil, miembro de la comisión directiva de AOMA y trabajador de Loma Negra. Gil habla del trabajo de visibilización de la silicosis como uno de los “principales reclamos gremiales que enfrentó Loma Negra a partir de 1974”.

Los trabajadores contrataron a Gubitosi. El los puso en contacto con un médico, hijo de un capataz general de la fábrica, que conocía todos los secretos. El médico era Carlos Alberto Bhürle. “Ahí nos enteramos de que muchos fallecían de tuberculosis, una enfermedad pulmonar, igual a la silicosis. Entonces empezamos a desconfiar y a pensar que en realidad no era tuberculosis sino silicosis. Yo creo que ponían tuberculosis pero en realidad era silicosis.”

“Yo tenía un miedo terrible –dijo Crespo–, soy peronista de cuna y tuve que sacar todos los libros de mi casa e incluso quemar alguno. Dependíamos de que la fábrica un día diga: sacame a este que me molesta, y listo. Todas las maniobras militares se hacían en el campo de Fortabat, en la pampita creo que le llamaban, tenían una relación estrechísima. El Ejército, para agradecerle el préstamo de esos lugares, un día le llevó un cañón con rueda de obsequio a la estancia que está cerca de la fábrica de calera Avellaneda.”

El 10 de junio de 1976 se inició la causa conocida como “Florencio Paniagua por indemnización por incapacidad física”. Gubitosi señaló en la demanda que Paniagua padecía una enfermedad llamada silicosis, producto de las precarias condiciones en que desarrollaba su actividad en el área rompedora de piedras. A Gubitosi lo secuestraron de diciembre de 1976 a marzo de 1977. Probadas las causas, el Tribunal condenó a Loma Negra el 21 de marzo de 1977. Para entonces, ya estaba encaminada otra causa, llamada Zabala, con Moreno en el expediente y nuevamente con eje en la silicosis. Moreno se quedó con la representación de esa causa pero lo secuestraron en abril de 1977. Los trabajadores no consiguieron otro abogado. Preguntaron a Gino Pizzorno, que no aceptó cuando supo que a Moreno lo habían matado, según lo que él mismo declaró en este expediente. Esa reconstrucción también es interesante. La causa siguió con un defensor oficial. El 4 de julio de 1977, la empresa firmó una conciliación muy favorable a sus intereses

jueves, 21 de mayo de 2015

Nuevo testimonio contra el general César Milani

Este martes 19 de mayo se presentó a prestar declaración testimonial el sobreviviente Oscar Schaller. 

Se refirió a su detención ilegal y torturas sufridas en 1976 en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja durante los primeros meses de la dictadura genocida, ratificando las denuncias sobre el rol cumplido en esos años por el actual general César Milani

Schaller brindó su valioso testimonio ante la Unidad Fiscal de San Martín acompañado por los Dres. Carlos Platkowski y Matías Aufieri del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, que preside la abogada Myriam Bregman.

La declaración tuvo lugar por requerimiento del Dr. Horacio Salman, fiscal federal de Primera Instancia ante el Juzgado Federal de La Rioja, y durante la misma Schaller ratificó lo testimoniado en 2014 ante la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad.

Este nuevo testimonio cobra gran valor en el marco de las reiteradas denuncias que pesan sobre el jefe del Ejército Argentino, César Milani, designado por Cristina Fernández de Kirchner y sostenido en su cargo pese a la creciente cantidad de denuncias de ex detenidos desaparecidos sobre su participación en la dictadura.

El testimonio de Schaller se suma a las denuncias de Graciela Ledo, hermana del conscripto desaparecido Alberto Ledo; de Alfredo Olivera, también detenido por el grupo de tareas de Milani en La Rioja, y de Plutarco Schaller.

En su declaración, Schaller repasó las vivencias de su familia en la capital riojana a partir de 1976. Se explayó sobre la detención e incomunicación de su madre -ya fallecida- Angélica del Rosario Soria, en su propio domicilio, luego de un primer encierro en dependencias de las fuerzas represivas. Ya conocidas por su testimonio en juicios anteriores son las condiciones de detención del padre de Oscar, Plutarco, periodista del diario El Independiente, quien permaneció detenido durante ocho años, recuperando la libertad recién en 1984.

Schaller ratificó el rol cumplido por el actual general Milani en el noroeste argentino.


Contactos:
Myriam Bregman: (011) 15 4170 2398
Matías Aufieri: (011) 15 4928 4681
Carlos Platkowski: (011) 15 5059 0144

sábado, 9 de mayo de 2015

Acompañamos a los trabajadores del Hospital Evita de Lanús. Repudiamos el represor Roberto Cabrera



Desde el espacio Justicia Ya La Plata acompañamos a los trabajadores y trabajadoras del Hospital Interzonal General de Agudos “Evita” de Lanús, quienes han decidido rechazar la atención a un genocida de la última dictadura. Se trata de Roberto Cabrera, que ingresó en la noche de ayer a la Unidad Coronaria del nosocomio con un cuadro leve y a la espera de la colocación de un marcapasos.

El represor Roberto Antonio Cabrera ingresó a la Policía bonaerense en 1951, y se desempeñó en la Brigada de Investigaciones de Lanús desde el 24/3/76 hasta el 29/5/78. Participó activamente de las patotas de Investigaciones que comandaba el genocida Miguel Etchecolatz y que asolaron la zona sur del conurbano desde los 29 Centros Clandestinos de Detención del llamado “Circuito Camps”.


Cabrera fue condenado a 18 años de prisión por el TOF 1 de La Plata en diciembre de 2012 por 19 casos de secuestros y torturas cometidos en el CCD denominado “Puesto Vasco”, que funcionó en dictadura en la Sub-comisaría de Don Bosco, en Quilmes. Fue reconocido por los sobrevivientes Liberman, Papaleo, Miralles y Alvite entre otros, quienes coincidieron en que Cabrera quedaba a cargo del lugar cuando no estaba el represor llamado “Rojas”.


Apoyamos el derecho a la objeción de conciencia de los trabajadores de la salud que no quieren ser cómplices de los delitos de lesa humanidad cometidos en nuestro país por la peor de las dictaduras que sufrió nuestro pueblo. Rechazamos las presiones a las que los compañeros están siendo sometidos de parte de la dirección del hospital para que atiendan a semejante asesino.


La responsabilidad del Estado sobre la custodia y atención médica de los genocidas de la última dictadura no puede ser delegada en la responsabilidad individual de los trabajadores. Mucho menos cuando el Estado tiene a su disposición todas las herramientas técnicas para otorgar la atención médica que estos asesinos reclaman, pero hacerlo en las dependencias del hospital de penal de Ezeiza.


Asimismo llamamos a las organizaciones sindicales ATE y CICOP a acompañar la decisión de los trabajadores del Evita de Lanús y a sostener esta medida, que excede las “razones humanitarias” y compromete el derecho a no realizar una tarea con la que fundadamente no se está de acuerdo.

 

JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS POR TODOS LOS COMPAÑEROS.
CARCEL COMÚN, PERPETUA Y EFECTIVA.
BASTA DE BENEFICIOS A LOS REPRESORES


Justicia Ya La Plata
8 de Mayo de 2015

Detuvieron en Vicente López a un coronel retirado del Ejército por delitos de lesa humanidad

Se trata de Carlos Alfredo López Patterson, quien tenía un pedido de captura de la Justicia Federal de San Juan. La detención del represor tuvo lugar en la localidad de Florida y ahora quedó a disposición del juez Leopoldo Rago Gallo en San Isidro.

El coronel (re) del Ejército, Carlos Alfredo López Patterson, fue detenido hoy en el partido bonaerense de Vicente López, en el marco de una causa por delitos de lesa humanidad durante la dictadura cívico-militar que se sustancia en San Juan.

Según informó un comunicado del Ministerio de Seguridad, “personal de la División Operaciones de la Dirección General de Seguridad Interior procedió a la detención de Carlos Alfredo López Patterson, DNI 7.699.953, argentino, nacido el 6 de abril de 1949?.

La detención del represor se llevó a cabo en Avellaneda 260, Florida, en la vía pública, y fue trasladado a la Delegación San Isidro.

La orden fue librada por el Juzgado Federal Nº 2 de San Juan, a cargo del juez Leopoldo Rago Gallo”, en el marco de la causa ‘FMZ 54004077/1975 – Olmos Cruz Alejandro y otros s/privación ilegal de la libertad agravada”.

lunes, 4 de mayo de 2015

La causa por delitos de lesa humanidad relacionados con la empresa Loma Negra

Los cómplices civiles en la cementera

La fiscalía requirió allanamientos, indagatorias y la prohibición de salir del país para 18 personas, entre ellas el represor Ignacio Aníbal Verdura. El expediente sumó la investigación por el secuestro de seis trabajadores de la empresa de Fortabat.

 Por Alejandra Dandan

El fiscal de Azul Walter Romero pidió indagatorias, allanamientos y prohibición de salida del país para 18 personas en una investigación abierta por crímenes de lesa humanidad vinculados a Loma Negra, la emblemática cementera de Amalia Lacroze de Fortabat. Entre ellos hay integrantes de las Fuerzas Armadas y personal civil de inteligencia. Uno de los nombres más simbólicos es el del entonces teniente Ignacio Aníbal Verdura, ex jefe de la guarnición militar de Olavarría. El represor fue condenado por la causa Monte Peloni, pero nunca fue llamado a indagatoria por este caso y fue citado como “testigo” durante lo que puede pensarse como la primera etapa de este proceso: el juicio oral por el crimen del abogado laboralista Carlos Moreno, al final del cual el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata pidió investigar a la comisión directiva de Loma Negra porque entendió que había elementos que suponían la participación de la empresa en su secuestro y asesinato. El expediente incorporó un nuevo tramo a la investigación, por el secuestro de seis trabajadores de la cementera denunciados en julio de 1976 por los directivos Ernesto Cladera y Jacinto Takieldin, ambos ya fallecidos y alcanzados por el punto final biológico, como sucedió con otros responsables de la empresa, incluida la señora de Fortabat.

La semana pasada se cumplieron 38 años de la desaparición de Carlos Moreno. Su hijo Matías, su hermano Martín y su viuda Susana Mabel Lofeudo se presentaron como querellantes en el juzgado federal de Martín Baba, en Azul, que tiene a cargo la instrucción de la causa. Se sumó la querella de las secretarías de derechos humanos de la Nación y de la provincia de Buenos Aires. El dato es significativo: este tramo de la causa por la complicidad civil hasta ahora no tenía querellantes. “Esta presentación es importante para nosotros porque permite profundizar las investigaciones sobre las responsabilidades civiles durante la última dictadura que ponen en evidencia los intereses de los grupos económicos hegemónicos, como Loma Negra, o Ledesma entre otras”, dijo Matías. “Estas empresas se beneficiaron claramente con el modelo económico de la última dictadura y contribuyeron al disciplinamiento de la fuerza de trabajo, a través del secuestro y las desapariciones de trabajadores y abogados laboralistas, como condición necesaria para la implementación de ese modelo.”

El fiscal Romero sostuvo en su presentación que “a partir de valiosos testimonios aportados por personal de la empresa que prestaba servicio en la época de los sucesos que aquí se ventilan, se logró confirmar la hipótesis inicial en relación a la participación de la empresa en los hechos que damnificaron a Moreno. A su vez, se obtuvieron elementos de prueba suficientes que permitieron ampliar el objeto procesal inicial de estas actuaciones, incluyéndose así las detenciones ilegales sufridas por Andrés Staldeker, Eustorgio Rodolfo Arenzo, Walter Ignacio Peralta, Manuel Antúnez, Antonio Alvarez y José Ricciardi, todos ellos empleados de la fábrica Loma Negra”.

Estas presentaciones tienen dos antecedentes importantes. El pedido del TOF de Mar del Plata que condenó a los responsables materiales del asesinato de Moreno y ordenó el inicio de la investigación a la comisión directiva de Loma Negra. Hoy parece extraño, pero en septiembre de 2013 la Sala IV de la Cámara de Casación Penal de la Nación confirmó las condenas, pero además confirmó el impulso para esa investigación ad hoc sobre el directorio y la complicidad.

El otro dato de esta causa es la prueba documental. La Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero (Ofinec) de la Procuración, a cargo de Judith König, estudió los libros contables de la empresa. La Ofinec analizó rentabilidad y costo laboral y concluyó que “la empresa obtuvo grandes beneficios con el golpe cívico-militar y redujo sus costos en materia de indemnizaciones luego del asesinato en mayo de 1977 del abogado”. En el rubro contable, la Ofinec encontró que la empresa ponía los importes que iba a erogar en materia de indemnizaciones. “No siempre tenemos una cuenta vinculada con el caso específico de represión ilegal, pero ahí lo tuvimos”, explicó König. “Vimos que hubo una caída de un 72 por ciento en esa previsión. La previsión se proyectaba con un año de anticipación. El hecho (el asesinato de Moreno) sucedió en el ‘77, y para el año siguiente el importe bajaba. Durante toda la dictadura, esa cuenta disminuyó. Esto tuvo que ver también con las leyes laborales del período.” Y ante la pregunta de si esa enorme caída tuvo que ver con el asesinato de Moreno, explicó que “está más marcado con la extinción del factor litigante”.