viernes, 15 de noviembre de 2013

Inés y Loli: Madres de Plaza de Mayo de Neuquén : SIEMPRE EN LA LUCHA

En 2011 Monsanto desembarcó en el país con tres plantas productoras de semillas cuya puesta en funcionamiento encuentra la fuerte resistencia de las poblaciones locales, acompañadas por grupos de ambientalistas. 

Ellos denuncian que tras la máscara de optimizar la producción de alimentos, se encuentra un plan imperialista que condena a los países latinoamericanos en beneficio de los grandes centros de poder.

 Mientras millones de personas en todo el mundo alzan sus voces, Monsanto parece tener aceitados los mecanismos para seguir funcionando, desestimando los estudios que no solo apuntan a los pesticidas, sino también al consumo de alimentos genéticamente modificados.

En las grandes ciudades compramos todos los días alimentos sin ninguna identificación de si son transgénicos o no; cuando los ambientalistas aseguran que el 70% de ellos sí lo serían. Para los detractores de Monsanto hay evidencias científicas que indican que cualquiera de estos productos reviste riesgo para la salud de quienes los consumimos. Un riesgo del cual nadie queda exento.

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